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miércoles, 1 de diciembre de 2010

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el peso de los acontecimientos tristes me está aplastando los hombros. yo sigo por la vida tratando de ser una cabra feliz y sin mayores trancas, pero siento que mientras una parte de mí ha andado en eso, la otra fue acumulando de a poquito dinamita en la garganta. nací con esta pintoresca característica de hablar las cosas entre líneas, de irme por las ramas hasta terminar diciendo nada. si tengo que ser sincera en este momento, puedo decir que mi familia me ha decepcionado mucho, que hace rato me da lata llevar tanto tiempo despertando sola y que nunca había sentido tanta, tanta pena (aunque eso último quizás ya lo he dicho).

sábado, 23 de octubre de 2010

inoportuna

No hay nada más en mi cabeza que la última frase insípida que te dije antes de que la vida se nos fuera a la mierda. Por ahora, no encuentro la forma de explicarle a nadie como es que el eco de esas palabras me hace sentir todos los días. Esta actitud de odio hacia un gran porcentaje de lo que me rodea no solía ser una característica mía, y ahora paso la mayor parte del tiempo considerando que todo a mi alrededor es una soberana ridiculez, y que la gente se anda quejando por puras tonteras y vanagloriándose de acciones cada vez más insignificantes.

En las últimas semanas este avión ha ido aterrizando forzosamente en un lugar al que jamás pensé llegar. Yo juraba que ya había puesto los pies en la tierra, pero ciertamente los pensamientos y las angustias tienen su propio ritmo, y dentro de toda la vorágine éste tiende a ser prudente en comparación a como se desordena todo en la cabeza cuando hay más tiempo y calma.

Parece que voy caminado hacia atrás, porque ahora es cuando yo aparezco con mis dudas sobre el futuro y con los llantos camuflados; ahora es el momento en que me doy cuenta de verdad que nada va a volver a ser siquiera parecido a antes, que ya no tengo a quien contarle mi día cuando llego chata a la casa, que nadie me espera con pan con palta y que cuando estoy resfriada ya nadie me preparará una sopa que me alivie. (Soy muy inoportuna).

Que estemos juntas ahora es algo por lo que siempre estaré agradecida; es sólo que las diferencias entre lo que fue y lo que es, se me hacen cada vez más insoportables y dolorosas. Tener ganas de llorar con cada abrazo es una experiencia demasiado fuerte, sobre todo cuando no sabes por cuanto tiempo se prolongará ese sentimiento tan raro y horrible.

Y es a esta hora cuando todo se intensifica, cuando llevo todas mis penas a dar hartas vueltas por mi mente atolondrada, para finalmente llegar a la conclusión de que eso que siento es casi lo mismo que me pasó a los tres años cuando confundí a mi mamá con una señora que usaba una chaqueta del mismo color a la suya. Confiadamente le di la mano, pero cuando miré hacia arriba y me di cuenta de que no era quien buscaba, sentí el miedo más grande de todos los tiempos. Por supuesto, no pasaron más de cinco segundos hasta encontrar el rostro de quien quería en medio de la locura de esa zapatería, le sonreí, la abracé y todo volvió a la normalidad.

Ahora es igual, el mismo miedo, la misma angustia; sólo que esos 5 segundos están formando una cadena constante de tiempo que me obliga a reconocer indeclinablemente que nunca antes me había sentido tan desprotegida y sola en este puto sitio, y que la normalidad ahora está realmente lejos, muy lejos de aquí.

viernes, 24 de septiembre de 2010

espectadora

ni siquiera sé qué es lo que quiero decir. estoy cansada y la nube no logra disiparse, al contrario, a veces parece más oscura y densa. probablemente si supiera que algunas personas no van a leer esto, sería más honesta en mis palabras. la gente me desilusiona sin quererlo y de repente siento que la felicidad de los demás es un cuadro colgado en la pared que yo estoy mirando atentamente, pero que no logra producir algo en mí. no lo entiendo. no me dice nada. he intentado unirme, pero es mejor reconocer cuando estai realmente en otra onda, cuando tener música en las orejas es la única acción sensata y reconfortante del día. cuando todo lo que debiese ser relevante te importa un pico y cuando parece que tienes un cartel con la palabra 'pena' pegado en la frente.
generalmente disimulo esto con mal humor, lo siento

sábado, 4 de septiembre de 2010

viernes

voy a dejar que esto fluya no más. tristemente, este lugar se ha vuelto el único en el que puedo decir casi de verdad todo lo que siento cuando me quedo callada y no me estoy riendo por algo en la u. casi todo, que es harto. casi todo eso que ni yo sé lo que es. pura mierda. puro miedo. pura frustación. pura impotencia. pura pena. puras preguntas que nadie me va a poder contestar nunca. la vida es más injusta que la mierda y jamás voy a entender por qué les pasan cosas como ésta a personas como tú. por qué a algunos la vida les resulta así bien sencilla, como tirarse por un tobogán y a otros como subir al everest. es una hueá que...no sé. todas las noches siento que me va a explotar la garganta y el corazón. todas las mañanas tengo rabia. todos los días mi familia se mete en asuntos de los que antes no tenía idea. todos los fines de semana veo correr en facebook panoramas por todas partes y yo me quedo acá. cada vez que me atraso un poco después de clases tengo que andar dando explicaciones que a ti no me molestaba dar. pero, por la chucha, las cosas han cambiado demasiado como para hacer de esta situación una medianamente soportable. ando buscando en cada canción alguna frase que pueda hacerme comprender, en alguna medida, todo lo que está ocurriendo, pero insisto: nada ni nadie va a lograr que esto me quepa real y racionalmente en la cabeza. les agradezco de verdad todo el apoyo, pero por favor no me digan que todo pasa por algo. esto no era necesario po. no era.